LECCIONES DE VILLA ROSA

El cacerolazo de Villa Rosa sigue retumbando en toda Venezuela y será sin duda un ejemplo a seguir por parte de otros sectores populares. Los más pobres seguirán protestando porque se sienten estafados, engañados y castigados por el peor gobierno de la historia de Venezuela.

Columnista JULIO BORGES

Los habitantes de Villa Rosa tenían razones de sobra para protestar. Rodeados de agua por todas partes, el gobierno los mata de sed, suministrando el vital líquido una vez al mes, mientras los camiones cisterna pasan para surtir a los enchufados rojos en las urbanizaciones de lujo.

Los habitantes de Villa Rosa protestaron porque Nueva Esparta es uno de los estados donde se sufre más escasez de alimentos, afectados por el mal estado de los ferrys y la falta de apoyo a los pocos productores locales que quedan.

Los habitantes de Villa Rosa protestaron porque la inseguridad no se aguanta. Los malandros andan desatados ante la indiferencia y la desidia del gobernador, solo pendiente de perseguir a los que disienten políticamente del PSUV.

Los habitantes de Villa Rosa protestaron porque las escuelas públicas están en el suelo, con profesores viviendo en la miseria porque el sueldo no les alcanza.

Los habitantes de Villa Rosa protestaron porque no aguantan los cortes de luz ni el desempleo.

Hay en toda Venezuela razones de sobra para protestar y los margariteños de Villa Rosa. Es lamentable vivir en un país donde a diario se vive en una batalla para sobrevivir ante la delincuencia, la falta de alimentos, medicamentos y un salario que no alcanza.

Agredir a una comunidad popular o a una familia indefensa, como ocurrió en Villa Rosa, no es una demostración de fuerza, sino más bien de debilidad.

Cumbre de derroche. Para la cumbre de países no alineados, a celebrarse a partir del día 13, están llegando a Margarita cientos de contenedores de alimentos para atender a los invitados, mientras los venezolanos sufren.

Se ha gastado y se sigue gastando nuestro dinero en cosas innecesarias, ese dinero puede ser invertido en la producción nacional para acabar con el desabastecimiento, puede ser invertido en dotación a nuestras policías para atacar la inseguridad, puede ser invertido en medicamentos y equipos médicos para dotar a todos los hospitales del país. Este gobierno es egoísta y no le duele el sufrimiento que vivimos diariamente todos los venezolanos por el desabastecimiento y las precarias condiciones en las que vivimos.

Desde Primero Justicia pedimos a la sociedad no desmoralizarse y acompañar cada vez con “mayor fuerza” las acciones de la Unidad de cara al revocatorio. El camino para salir de la crisis es electoral y por eso la necesidad de lograr el referendo este mismo año 2016.

Por Julio Borges