Dilma Rousseff pidió hacer nuevo juicio

Wall Street

El Senado votó, con un holgado 61 a 20, a favor de la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusada de haber violado la Constitución Nacional al aprobar gastos a espaldas del Congreso y financiar al Tesoro atrasando pagos a la banca pública.

Dilma Rousseff

La ahora expresidenta brasileña Dilma Rousseff inició su contraofensiva: menos de 24 horas después de ser destituida por decisión del Senado, su defensa pidió este jueves a la corte suprema anular el proceso y hacer otro juicio.

El Senado votó, con un holgado 61 a 20, a favor de la destitución de Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), acusada de haber violado la Constitución al aprobar gastos a espaldas del Congreso y financiar al Tesoro atrasando pagos a la banca pública.

Pero la oposición a Rousseff, quien siempre proclamó su inocencia y tachó el proceso de golpe de Estado, no consiguió los votos para inhabilitarla políticamente por ocho años, una pena que se pensaba inherente a la destitución y que en el último momento se decidió que se votaría aparte.

Y es eso lo que alegan los partidos pro-impeachment en un recurso también presentado este jueves ante la máxima corte.

“La aprobación del impeachment es por sí solo suficiente para la inhabilitación de la expresidenta”, indicó un comunicado conjunto de los derechistas PSDB, DEM y PPS.

“Golpistas ustedes”

Rousseff, una economista y exguerrillera de 68 años, enfrentó el segundo proceso de impeachment desde el retorno de la democracia en 1985, después del que llevó en 1992 a la caída del hoy senador Fernando Collor.

Su abogado defensor, José Eduardo Cardozo, que además fue su ministro de Justicia, introdujo el jueves la primera de dos apelaciones previstas ante la corte suprema.

La primera solicita “la suspensión de inmediato de los efectos de la decisión del Senado Federal que condenó por crimen de responsabilidad a la Presidenta de la República” y la realización de “un nuevo juicio”.

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Pide además restablecer a Temer como presidente interino, puesto que ocupaba desde que Rousseff fue suspendida del cargo, en espera del veredicto del Senado.

La hoy destituida mandataria asegura que Temer, que fue su vicepresidente, es un “usurpador” y “golpista”.

“Golpistas son ustedes, quienes están contra la Constitución. Golpe es aquel que propone una ruptura constitucional”, replicó el dirigente del partido de centroderecha PMDB, alegando que el proceso cumplió con todos los requisitos contemplados por la Carta Magna de 1988.

Un mensaje que no cala entre los movimientos sociales de izquierda que volvieron a manifestarse en su contra este jueves en Sao Paulo, en la cuarta marcha consecutiva que acaba en enfrentamientos con la policía.

Fuente: AFP