Conozca la respuesta de los científicos sobre la sal

Wall Street

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CCPEEU) tradicionalmente han recomendado moderar el consumo de sal, ya que consideran que este ingrediente provoca un aumento de la presión arterial que, a su vez, incrementa significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

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Sin embargo, durante la última década ha crecido el número de publicaciones científicas que aseguran que, en lo que respecta a la sal, no todo es tan sencillo, según el portal Slon.ru.

Los defensores de reducir la ingesta de sal mayoritariamente hacen referencia al estudio de la epidemióloga y profesora de medicina de la Universidad de Harvard Nancy Cook. Cook estudió durante 15 años los efectos de la sal sobre la salud de más de 3.000 pacientes adultos con hipertensión y llegó a la conclusión de que la reducción del consumo de sal disminuye en un 25% el riesgo de ataques al corazón.

En un estudio realizado en 2014 Cook demostró que en las personas que consumen menos de 2,3 gramos de sodio al día el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares es menor que en las que consumen entre 3,6 y 4,8 gramos por día. Al mismo tiempo, Cook no encontró que la reducción del consumo de cloruro de sodio tuviera efectos negativos en sus pacientes.

Aunque se trata de una investigación muy seria, sus resultados no son universales, pues los participantes del estudio ya padecían hipertensión. Por eso, muchos expertos se preguntan si las conclusiones obtenidas para un grupo de personas particular son aplicables a aquellas cuya presión arterial es normal.

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Andrew Mente, un epidemiólogo de la Universidad de McMaster (Canadá) discute las conclusiones de Cook. En un artículo publicado en julio de 2016 en la revista científica británica ‘The Lancet’, Mente dice que lo ideal en términos de presión arterial y desarrollo de enfermedades vasculares es un consumo moderado de sal. Tras un estudio en el que participaron 133.000 personas de 49 países, Mente y sus colegas llegaron a la conclusión de que solo deberían reducir el consumo de sal las personas con hipertensión, ya que para ellas un exceso de sodio incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Para el resto de personas consumir menos sal no solo no reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, sino que, al contrario, puede perjudicar la salud.

Por el momento, se puede concluir que si una persona tiene problemas de presión probablemente debería reducir la ingesta de este elemento. En cambio, si no se corre el riesgo de padecer cardiopatía, el daño de un consumo excesivo de sal todavía no ha sido demostrado.

Fuente: RT