Ultimaron a tiros a bombero voluntario

Wall Street

El sargento primero de los Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela, Jasen Ostilio Dávila, de 28 años de edad, fue ultimado de dos disparos en la cabeza entre la última hora del martes y el inicio de la madrugada del miércoles dentro de su automóvil Ford Fiesta Power azul, cuando se desplazaba entre los bloques 48 y 50 de la Zona F del 23 de Enero.

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Dávila trabajaba para Inpsasel y de noche estaba encargado de trasladar al personal de Domino’s Pizza de Los Palos Grandes a sus residencias. La noche de su muerte llevaba al último de los trabajadores a esa parroquia y cuando vio un auto que venía en sentido contrario recortó la marcha de su carro para darle paso al otro vehículo, pero de ahí bajaron tres hombres que se acercaron al Fiesta Power, que se fue hacia atrás y pegó con un poste.

Uno de los tres hombres hizo cinco disparos a través del parabrisas, dos de los cuales impactaron a Dávila, quien murió en el sitio. El pasajero que llevaba se escondió en el piso del carro. Sin embargo, el trío logró abrir el Fiesta Power y sustrajo una laptop de la víctima, así como su carnet y demás documentos, explicó Jésica Álvarez, tía del bombero.

Dávila llevaba nueve años como bombero voluntario. Era licenciado en siniestros, egresado de la Unefa, así como licenciado en administración de desastres y magíster en salud laboral. Era casado, sin hijos.

Una vez que los homicidas se retiraron del lugar el pasajero se bajó del auto y se dirigió a su casa para notificar a su familia lo ocurrido, pero cuando regresó con sus parientes, ya Dávila había muerto.

Fuentes vinculadas a la pesquisa indicaron que el Cicpc investiga si grupos armados de esa parroquia estarían involucrados en este homicidio.

“Esto es lo que pasa en el país, los profesionales tienen que buscar otro oficio para poder mantenerse. Aquí hay un desastre, una anarquía. Es lamentable lo que estamos viviendo. Parece que nosotros fuésemos los delincuentes y no gente honesta”, expresó la tía de la víctima.

En El Junquito. Pedro Antonio Martínez, de 27 años de edad, murió antes de ser ingresado al hospital Pérez Carreño el miércoles al mediodía en el barrio Niño Jesús del kilómetro 2 de El Junquito.

A esa hora Martínez ayudaba a descargar un camión que llevó alimentos regulados a un abasto de la zona, y decenas de personas que hacían cola para comprar esa comida presenciaron el homicidio.

Al sitio se acercó un hombre que sin mediar palabra le dio el tiro y huyó. Los familiares de la víctima dijeron que no tenía problemas con nadie. Trabajaba en la descarga de camiones que iban a la localidad.

Era padre de un bebé de un año de edad y su esposa está embarazada. Era el tercero de cinco hermanos. Diez cadáveres fueron ingresados a la morgue de Bello Monte entre miércoles y jueves. En lo que va de agosto han sido trasladados 380 cuerpos a esa dependencia.

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380 cadáveres han sido llevados a la morgue en agosto. 10 cuerpos fueron ingresados a esa unidad de miércoles a jueves.

Fuente: El Nacional