Colombia inicia cuenta regresiva para concretar acuerdo de paz con FARC

Wall Street

Colombia inicia este jueves la cuenta regresiva hacia un plebiscito por la paz que busca concretar el crucial acuerdo alcanzado con la guerrilla FARC para superar medio siglo de un conflicto fratricida que ha desangrado al país con cientos de miles de víctimas.

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Antes de la votación el 2 de octubre que decidirá la suerte de lo negociado, el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), Timoleón Jiménez (Timochenko), firmarán la paz en un lugar y fecha aún por definir, anunció el gobierno colombiano en La Habana, sede de casi cuatro años de arduas negociaciones.

El jefe de Estado, un político de centroderecha que ha apostado todo su capital político a la pacificación del país, entregará este jueves al Congreso el texto de 297 páginas, que ya ha sido publicado en sitios web oficiales, redes sociales y medios de comunicación, para que “nadie” pueda decir que no lo conoce, según dijo.

“Les prometí que ustedes tendrían la última palabra, ¡y así será!”, enfatizó el miércoles el mandatario, al instar a los colombianos a “decidir con su voto si apoyan este acuerdo histórico”, que es ya “inmodificable”.

Para ser aprobado el acuerdo debe cosechar al menos 4,4 millones de votos afirmativos (13% del padrón electoral) que no sean superados por el “no”.

Confiado en un resultado favorable en las urnas, el jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, indicó este jueves en que no “hay espacio para renegociar” en caso de que gane el “no”, lo que evidencia la disposición de Santos de jugarse el todo por el todo al sellar el acuerdo aun sin conocer el veredicto de los colombianos.

Con el cierre de la negociación en Cuba, las FARC se aprestan a compartir con sus tropas el texto y su máximo líder, Rodrigo Londoño, nombre real de Timoleón Jiménez, ha llamado a “buscar la reconciliación”.

“Más cerca de la paz”

Lo pactado con la mayor guerrilla de Colombia, surgida de una sublevación campesina en 1964, permitirá dejar atrás en gran parte un enfrentamiento que ha involucrado a grupos armados de izquierda, paramilitares de derecha y fuerzas estatales, con un saldo de 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

“Ya estamos mas cerca de la paz, ya estamos más cerca de decir no mas víctimas”, afirmó a la AFP Olga Caicedo, una estudiante de Derecho que esperaba el inicio de su clase este jueves en Bogotá.

El cuarto proceso de paz con las FARC luego de intentos fallidos en 1984, 1991 y 1999, prevé compromisos para solucionar el problema agrario y enfrentar el del narcotráfico, fuente de financiación de la violencia. Además, establece mecanismos de reparación a las víctimas y de justicia, así como de participación política de los excombatientes.

De cara al plebiscito “hay dos caminos: continuamos en una situación de conflicto, (que ya está) agonizando (…), o abrimos la esperanza de una paz firme”, insistió De la Calle.

Según explicó, la firma del acuerdo será el “Día D” que marcará el alto al fuego bilateral y definitivo y dará comienzo a la concentración de los rebeldes en 23 zonas y ocho campamentos en Colombia y al consiguiente proceso de desarme de los rebeldes, que será supervisado por la ONU y observadores internacionales.

“Es una oportunidad de pasar la página”, señaló a la AFP, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), sobre el dilema de seguir buscando venganza por el “inmenso daño” que las FARC hicieron la país, o tomar el “camino del perdón”.

Colombia “debe perdonar” los crímenes cometidos por las FARC, y esa guerrilla debe cumplir el acuerdo alcanzado con el gobierno, dijo por su parte a la AFP Roberto Saénz, hermano del abatido jefe guerrillero Alfonso Cano, un exconcejal de Bogotá que nunca se unió a la guerrilla.

“Vamos a estar peor”

El acuerdo fue aplaudido por la comunidad internacional, desde el secretario de la ONU Ban Ki-moon; la alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini; el jefe de la OEA, Luis Almagro, y el secretario de la Unsaur, Ernesto Samper; pasando por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; y la candidata presidencial demócrata de ese país, Hillary Clinton.

“Este gran paso” de Colombia fue además celebrado por los garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega, y acompañantes, Venezuela y Chile.

Pero aunque el mundo elogia el pacto, no todos los colombianos lo ven con buenos ojos.

“Votaría en contra (…). Con este acuerdo vamos a estar peor”, afirmó Aldemar Panesso, un abogado de mediana edad que leía el diario en el centro de Bogotá, al cuestionar que salgan “favorecidos los señores guerrilleros”.

“Un guerrillero que ha atentado contra la vida de las personas no merece estar en el Congreso”, agregó, criticando que el pacto alcanzado garantice a los excombatientes una participación parlamentaria mínima por dos períodos.

Un sector influyente liderado por el expresidente derechista Álvaro Uribe (2002-2010) se opone firmemente a la paz negociada en La Habana, por considerar que traerá impunidad.

El pacto señala que quienes confiesen crímenes atroces ante un tribunal especial podrán evitar la cárcel y recibir penas alternativas. Si no lo hacen, y son declarados culpables, serán condenados a penas de ocho a 20 años de prisión.

Fuente: AFP