Adiós a Usain Bolt

Fabocca

Los 40.000 espectadores que estuvieron en las gradas del estadio Olímpico de Río, podrán contar a sus descendientes que vivieron un momento sobrecogedor: el adiós olímpico del velocista más grande de todos los tiempos.

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Sólo el transcurso de los años marcará las colosales dimensiones de Usain Bolt, la figura más carismática del atletismo que recuerda la generación actual, que besó la pista azul del estadio, agradeció al cielo sus prestaciones y posó para los fotógrafos, brazos en cruz, imitando al Cristo Redentor de Corcovado, después de consumar su triple-triple con el triunfo de Jamaica en el relevo 4×100.

Nueve medallas de oro olímpicas, tantas como Paavo Nurmi y Carl Lewis, y once mundiales elevaron a definitivo su estatus de leyenda viva no sólo del atletismo, sino también del deporte universal.

Con 34 años -piensa- no estará ya en condiciones de mantener su mágico nivel en los Juegos de Tokio 2020. El triple-triple olímpico, jamás conseguido antes, sitúa a Bolt a la cabeza de los mitos del rey de los deportes.

Fuente: EFE