Por cada recluso hay cinco menores de edad influenciados por conducta carcelaria

Wall Street

La creciente influencia carcelaria en los patrones de conducta de los niños, niñas y adolescentes, genera cierta preocupación en los padres, docentes y autoridades que no saben como reaccionar ante un aumento notorio de la conducta antisocial en los menores de edad.

Carlos Valdivieso tuvo a cargo la ponencia
Carlos Valdivieso tuvo a cargo la ponencia

Por tal motivo, la coordinación de Inces Penitenciario, a cargo de la jefa del departamento Rebeca Carpio, en conjunto con el Proyecto Colonias Agrícolas Penitenciarias de la Universidad Central de Venezuela, a través del Movimiento Estudiantil Universitario Renovación; están realizando una serie de conferencias donde se invita a la sociedad a participar principalmente en la solución.

Carlos Valdivieso sirvió de ponente por la parte universitaria, en la actividad realizada este miércoles en el auditorio del Inces La Romana, donde presentó esta profunda y sensible temática como lo es la situación actual de las cárceles y como influyen en la conducta de los mas pequeños de la casa.

Participaron estudiantes universitarios, docentes adscritos a la Zona Educativa del Departamento de Protección Escolar, padres y representantes, así como de miembros de la Iglesia “Cristo la Luz que Resplandece”.

Estiman que antes de finales de mes se realice un nuevo encuentro, para impulsar este programa promovido también por el movimiento universitario y autoridades del Inces.

En su presentación, Valdivieso destacó que por sólo citar un ejemplo en el Centro Penitenciario de Aragua, también conocido por el nombre del pueblo donde está ubicado, Tocorón, hay nada más y nada menos que 14 mil privados de libertad, de los cuales cerca del 80% no está sentenciado sino son procesados.

En la investigación que han adelantado, estiman que los reclusos tengan hasta 5 hijos como promedio, que en su mayoría están en contacto directo con su padre o madre reclusos según sea el caso, porque así la Lopnna lo permite, lo que arroja que hay más de 50 mil infantes que conocen la prisión de Tocorón y todo lo que hay en ella que para nadie es un secreto, hay drogas, armas y una rutina carcelaria que no es más que conductas que asumen para la supervivencia en ese lugar.

El problema erradica en que este modelo se están trasladando a las comunidades, los planteles educativos y a los hogares, lo que es sumamente preocupante, ya que eso luego se multiplica en su entornos que le copian la conducta por una influencia directa.

Es por ello que se ven problemas como el que niños y adolescentes manejan armas en las escuelas, que irrespetan a sus padres o representantes, amedrentan a los docentes, problemas de irreverencia, entre otras.

En ese sentido, consideran que antes de tomar medidas de fuerzas públicas es mejor tomar medidas reflexivas que lleguen a las comunidades educativas y a la comunidad en general.

NOHANNA MORILLO| el siglo