Amas de casas madrugan para comprar alimentos

Wall Street

Las largas colas que se forman en las afueras de los establecimientos comerciales para comprar alimentos, artículos de limpieza y productos de aseo personal se han hecho costumbre en la vida cotidiana de todos los venezolanos. Y los aragüeños no se escapan de esta realidad que se vive en el país desde el año pasado y que cada día se agudiza.

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Ya es usual que las personas se aposten en las puertas de los negocios o en sus adyacencias desde la madrugada o en muchos casos desde el día anterior para poder adquirir un número para comprar.

Ante esta situación, Marlene Cisnero dijo que desde hace 3 meses se ha visto en la obligación de madrugar para comprar alimentos, sin saber qué logrará llevar a su casa, pues debe comprar lo que consigue. Relató que recorre varios supermercados y comercios para poder “medio” comprar algo; “no se consigue lo suficiente para satisfacer nuestras necesidades”, agregó.

Por su parte, Yelitza Silva manifestó que hace colas desde un día antes para ver si corre con la suerte de llevar a su hogar los alimentos básicos. Contó que ha tenido que madrugar en las afueras de los supermercados pues de lo contrario no tiene ningún chance de comprar. Silva explicó que, dependiendo de la hora que llegue, logra entrar en los primeros lotes y así consigue más productos.

A pesar que ya tiene más de un año haciendo colas, Silva afirmó que desde hace aproximadamente 2 meses las mismas se han agudizado y contó que en varias oportunidades lleva lo que consigue, colocando como ejemplo la harina de maíz, ante lo cual se ve en la obligación de comer pura arepa en una semana.

Por su parte, Moraima Jiménez expresó estar cansada de hacer colas desde la madrugada y señaló que en varias oportunidades ha hecho colas desde el día anterior y no consigue lo que busca. Debido a esto, dijo que en varias ocasiones prefiere ir a los supermercados en la mañana y ver si corre con la suerte de conseguir “alguito”.

Jiménez igualmente comentó que para poder comprar, mínimo se debe tener en el bolsillo 3 mil bolívares. Agregó que sus hijos todos trabajan por lo que deben comprarles a los llamados “bachaqueros”.

 

ZULEIKA ROSALES | elsiglo
fotos | LUÍS TORRES