Cicpc frustró pago de extorsión en Parque Aragua

Wall Street

A través de una entrega controlada, un presunto delincuente considerado un azote de barrio y que mantenía en jaque a los comerciantes, así como a los transeúntes, cayó abatido tras enfrentarse a las comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas cerca del C.C. Parque Aragua.

EXTORSIÓN Parque Aragua

La situación irregular se escenificó este lunes a las 5:00 de la tarde en las afueras del Centro Comercial White Point, frente a parque Aragua.

En el sitio se localizó una arma de fuego que será sometida a las experticias correspondientes y se recuperó asimismo el dinero que recibiría el maleante como pago de una extorsión a un conocido comerciante de Maracay.

De acuerdo a la denuncia, la víctima, cuya identidad se reserva por medidas de seguridad, estaba siendo acosada por unos antisociales y lo conminaron a pagar 100 mil bolívares en efectivo. De lo contrario le secuestrarían a un pariente directo.

Confiando en las acciones de los funcionarios del Cicpc, el ciudadano se presentó a la policía científica, donde consignó la denuncia. A través de una entrega controlada, se inició la investigación e incluso se fijó la zona de Parque Aragua para llevar a cabo la transacción financiera.

Se conoció que los hampones le asignaron la responsabilidad al maleante para que cobrara el dinero y se hizo acompañar de una mujer que presuntamente se desplaza de un sitio a otro en muletas.

Al consumarse el delito, los sabuesos dieron la voz de alto a la persona que pretendía darse a la fuga, suscitándose después un enfrentamiento. Lo trasladaron a un centro asistencial donde dejó de existir.

Su compañera, quien no tiene ningún impedimento físico, solo usa las muletas para montar su “show” y así pasar desapercibida ante la presencia de un cuerpo policial, fue retenida para las averiguaciones de rigor.

Por su parte, los vecinos de Parque Aragua, a manera de anonimato, manifestaron que la pareja se situaba en ese lugar de la ciudad para cometer sus delitos a cualquier hora del día. Mantenían en jaque a los comerciantes y transeúntes.

LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo