Delincuencia desmanteló a Upel – El Mácaro

Delincuentes cuyas identidades se desconocen, continúan desmantelando los bienes de la Universidad Pedagógica El Mácaro (UPEL), llegando al extremo de llevarse hasta los chivos y ovejas.

upel-macaro

Así lo manifestó el Dr. José Alejandro Chirinos, decano de la mencionada universidad, quien aseguró que todas las noches los delincuentes portando armas de fuego ingresan al recinto universitario y se llevan aires acondicionados, computadoras, impresoras, baterías de algunos vehículos, y todo lo que se les antoje.

A pesar que no lo dijo textualmente dio a entender que prácticamente los sujetos han impuesto un toque de queda, porque solamente se puede trabajar y dictar clases hasta las 4:00 de la tarde. “Después de esa hora nadie se puede quedar dentro de la UPEL, porque puede ser víctima de la delincuencia”, aseguró.

Añadió que la situación es insoportable, no pueden contener la delincuencia porque hasta el personal encargado de la seguridad interna se sienten impotentes porque no tienen como defenderse. “Hemos solicitado ayuda a la Policía de Aragua y a la Guardia Nacional, pero ha sido imposible que nos apoyen, a veces hacen rondas pero en la parte exterior, y eso es insuficiente”, aseguró.

Asimismo, dijo que los delincuentes se meten a la Universidad por cualquier lugar todos los días a partir de las 6:00 de la tarde, incluso en horas de la mañana se hacen pasar como estudiantes y recorren todas las instalaciones y posteriormente cometen sus fechorías.

“La sede del preescolar lo teníamos bien blindado con mucha seguridad, pero el sábado rompieron la pared a mandarriazos, sacaron el aire acondicionado y luego por ese mismo hueco se metieron y se llevaron todo, lo mismo pasó con el comedor donde se llevaron la cocina, las neveras, prácticamente lo desvalijaron”, denunció.

El decano también hizo énfasis en cuanto a la asistencia del estudiantado y del dictado de clases, diciendo que dejaron de estudiar porque la crisis los obliga a trabajar como buhoneros, otros porque tienen que salir a buscar comida para su familia y un tercer grupo asegura que decidieron cambiar de carrera, porque el sueldo que gana un profesor no alcanza para vivir.

“Es triste escuchar esas razones, el problema es que son jóvenes que tienen muchas ganas de convertirse en profesionales, sin embargo, la crisis los está arrastrando a tomar esta trágica decisión.

 

 

LUIS CHUNGA| elsiglo

fotos | FAUSTINO PÉREZ